El problema de los datos no verificados
Basar decisiones o procesos en documentos aportados manualmente por el usuario, implica asumir varios riesgos:
- Son fácilmente manipulables o falsificables
- La empresa carga con la responsabilidad probatoria en caso de error, suplantación o conflicto legal.
- Generan ineficiencias: requieren validaciones manuales, ralentizan los flujos y deterioran la experiencia del cliente.
Recordemos que el fraude rara vez comienza con una gran brecha de seguridad masiva: empieza con un dato incorrecto. Por eso, verificar el origen se ha convertido en un requisito indispensable.
Fuentes fiables de Logalty: el nuevo estándar para la verificación de datos oficiales
Gracias a soluciones como Fuentes Fiables de Logalty, hoy es posible acceder a datos oficiales directamente desde organismos públicos — como la Agencia Tributaria, la Seguridad Social o Banco de España, con el consentimiento explícito del usuario.
De esta manera, estos datos, al ser obtenidos a través de una solución digital, automatizada y conforme a normativa, no pueden ser manipulados y cuentan con plena validez jurídica.
Por tanto, la utilización de Fuentes Fiables de Logalty cambia el proceso radicalmente: el titular de los datos es quien autoriza su uso y selecciona la información que quiere compartir y con quién. Este modelo no solo empodera al usuario, sino que genera evidencias digitales con valor probatorio, asegurando la conformidad con normativas como el RGPD o el reglamento eIDAS2.
Por eso, ya no se trata solo de recopilar información, sino de garantizar su origen, integridad y trazabilidad, protegiendo tanto a la empresa como al usuario.
Trazabilidad legal del dato
Cuando los datos sustentan decisiones críticas, asegurar su trazabilidad legal deja de ser una recomendación para convertirse en una protección jurídica esencial. En efecto, no basta con disponer de la información: es imprescindible poder demostrar su origen, integridad y el consentimiento expreso del usuario para su utilización.
Esta capacidad de acreditar el recorrido completo del dato —desde su fuente oficial hasta su uso final— constituye una defensa sólida frente a auditorías, disputas legales o posibles sanciones regulatorias.
Por eso mismo, uno de los mayores beneficios de soluciones como Fuentes Fiables de Logalty es la mitigación del riesgo legal: al automatizar la verificación y garantizar evidencias digitales con validez jurídica, se traslada la responsabilidad del dato al propio usuario, que es quien lo selecciona y consiente y firma electrónicamente su cesión.
Así, ya no se trata solo de cumplir con la normativa; se trata de blindar jurídicamente a la empresa desde el primer dato. En definitiva, avanzar hacia modelos verificables, trazables y auditables no es una opción técnica: es una decisión de negocio que protege a la organización de errores, fraudes y vulnerabilidades legales.
Confianza, cumplimiento y prevención del fraude
En un entorno donde el 93% de los españoles declara estar preocupado por su privacidad digital, y el 72% se siente abrumado por su gestión, el uso de datos verificados transmite un mensaje claro: que tu organización se toma en serio la protección de la información personal.
Y esto no es solo una cuestión reputacional. El 68% de los ciudadanos considera que nunca tendrá control total sobre su privacidad. Sin embargo, esta percepción puede cambiar si la empresa demuestra transparencia, legalidad y respeto al dato desde el primer momento, algo que las Fuentes Fiables de Logalty permiten hacer de forma estructural.
Cada dato cuenta, y su origen también
La digitalización responsable comienza por un dato fiable. Por ello, verificar el origen, asegurar su integridad y garantizar el consentimiento explícito del usuario no solo mejora los procesos, sino que protege legalmente a la organización.
Adoptar soluciones como Fuentes Fiables de Logalty no es una cuestión técnica: es una decisión estratégica. Porque aceptar un dato sin verificarlo, es aceptar un riesgo legal, operativo y reputacional. Y en un entorno donde la confianza es más valiosa que nunca, la mejor defensa contra el fraude es saber exactamente de dónde viene cada dato.


